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El viaje del agua hacia la economía circular

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El agua es el paradigma de la economía circular: tal como nos enseñaron en el colegio, al final el ciclo del agua no es más que una curva que se retroalimenta infinitas veces de sí misma desde el principio de los tiempos. Sin embargo, en el último siglo hemos olvidado que encorsetar como “residuo” o “recurso” a cualquier materia depende solo de nuestra percepción de utilidad de las mismas y, por desgracia, en muchas ocasiones el agua ha salido perdiendo. La curva se ha hecho línea, y el modelo producir-consumir-desechar muestra signos de agotamiento desde hace décadas.

Volver a la circularidad económica, y más concretamente, a la del agua, pasa por superar los retos que implican actores como el cambio climático, el crecimiento demográfico, la innovación tecnológica o la política. Incluso la comunicación tendrá que darse la vuelta para lograr que el agua sea la esfera por la que el sector lleva apostando más de 40 años con la  reutilización, el aprovechamiento de subproductos o la generación de energías renovables.

En Europa ya vieron esta oportunidad, manifestada a través del Paquete de Economía Circular y las diversas acciones contempladas en torno al agua (enfocadas principalmente a la reutilización). En España ha costado un poco más, aunque el elemento hídrico tiene una presencia destacada: la Estrategia de Economía Circular contempla dedicar gran parte de su presupuesto y medidas al campo que nos ocupa.


 

Un análisis profundo requiere tiempo, dinero y conocimiento. Mientras llega, hemos reunido a 6 profesionales que tienen mucho que decir al respecto. Teresa de la Torre, Responsable del Área de Procesos Biológicos y Reutilización en el Departamento de I+D+i de ACCIONA Agua; David Barquet, General Manager en TecnoConverting EngineeringGari Villa-Landa, Responsable de Asuntos Internacionales en la Asociación Española de Abastecimientos de Agua y Saneamiento (AEAS); Abraham Esteve Núñez, investigador principal del grupo de Bioe en IMDEA AguaEva Martínez Díaz, Jefe de Área de Smart Services en el Departamento de Innovación y Tecnología en Aqualia; y Conchita Marcuello, funcionaria del Ministerio para la Transición Ecológica, pusieron sobre la mesa redonda del XIX Foro iAgua Magazine las cuestiones más urgentes a abordar en este viaje.  Así fue el trayecto.

 

Girando los conceptos

La economía circular es un medio para superar los desafíos globales, además de una guía para abordar un cambio de mentalidad necesario para cumplir con el auténtico desarrollo sostenible. El papel del agua es clave como elemento trasversal en todos los sectores, aunque su forma más manifiesta es clara: “el agua se ha introducido de dentro de la economía circular en el marco de la reutilización: aprovechar las aguas procedentes de los vertidos de las depuradoras   y someterlas a un tratamiento adicional para regenerarlas y aplicarlas a otros usos”, comienza Conchita MarcuelloAbraham Esteve le sigue a la zaga: “la reutilización se vende muy bien desde las estructuras políticas y las empresas”, aunque “a la opinión pública no le acaba de llegar todavía el concepto. Falta un esfuerzo por parte de las administraciones en concienciar públicamente del coste que supone tratar el agua”. “¿Cuándo va a tomar la administración en España una iniciativa seria al respecto?”, se pregunta David Barquet. “Es parte de su tarea darlo a conocer, liderar el cambio. Tiene además a su disposición a las mejores empresas del mundo”. Conchita Marcuelloresponde: “con el actual marco regulatorio, es difícil desacoplar la reutilización de la escasez. Hay que generar incentivos para promoverla y que sea atractiva para los gestores del agua en nuestro entorno de trabajo de planificación”. Su alternativa gira en torno a la sensibilización: “si creamos conciencia, el ciudadano será el que se lo pida a la administración”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sin embargo, hay vida más allá de la reutilización, tal como piensa Eva Martínez: “es más que reutilizar. Además de reducir, reciclar y recuperar, aparecen nuevas ‘R’, como rediseñar procesos, repensar la gobernanza…”. Teresa de la Torre lo corrobora: “antes de la reutilización estaría la prevención. En vez de reutilizar, hay que repensar y cambiar el modelo productivo para consumir menos agua. Eso se contempla igualmente dentro del modelo de economía circular: primero prevenir, y si se puede, reciclar. Y por último, el vertido, al que no queremos llegar”. Gari Villa-Landa se ciñe a lo escrito: “el documento de la Unión Europea “Closing the loop: An EU action plan for the Circular Economy”, cuando se habla de economía circular referida al agua, lo hace sobre la reutilización y la recuperación de materias primas secundarias”. No obstante, recuerda que “en el último Conama salió un esquema en el que cada una de las fases del ciclo del agua tenía entradas y salidas referidas a la energía, nutrientes…”. Y reafirma lo dicho por sus compañeras: “repensar los modelos de gobernanza del agua para que la economía circular sea una realidad implica el compromiso de ciudadanos, empresas, asociaciones, administraciones… incluso de otros sectores, porque es una cuestión de todos aquellos que impactan y que se ven impactados por el agua”.


 

 

Una vuelta por España y Europa

A pesar del creciente protagonismo del agua en la economía circular, el marco regulatorio se presenta escaso y poco flexible. Mientras que en Europa se sustenta en la medida para la regulación sobre Reutilización del Agua y en la Directiva de Fertilizantes, ambas más restrictivas de lo que cabría esperar para países como el nuestro, en España lo hace a través del Real Decreto 1620/2007 y el Real Decreto 1310/1990, ambas necesitadas de refuerzo y actualización. Por otro lado, la Estrategia Española de Economía Circular presta atención al agua por su carácter trasversal, haciendo hincapié de nuevo en la reutilización, pero olvidando el impulso a políticas de gestión sostenible bajo una visión holística del ciclo integral del agua.

Abraham Esteve es el primero en manifestar una de las quejas del sector con un ejemplo muy concreto: “en IMDEA Agua hemos instalado una tecnología desarrollada por nuestros propios investigadores para tratar y reutilizar, sin energía ni generación de residuos, el agua del propio instituto, pero tal como sale limpia va directa al sistema de alcantarillado. El papeleo para reutilizarla en el riego del arbolado es tan complicado que se hace imposible. Y eso que estamos en un instituto con capacidad de analizar todos los parámetros; imaginad en otro ámbito menos controlado”. “Aligerar estas trabas administrativas lo haría más fácil”, admite Gari Villa-Landa. “También tiene una parte sociológica”, continúa Abraham Esteve. “Nos empeñamos en temas tecnológicos, financiación… pero fallamos en la concienciación”. Gari Villa-Landa le da de nuevo la razón: “Si la gente no entiende por qué puede y debe reutilizar, no van a pedírselo a las administraciones”. “Claro, porque la tecnología ya existe”, comenta David Barquet. Y narra otro caso particular: “Una EDAR en Sabadell, pionera en Europa en tecnología de membranas y que producía un agua con altísima calidad, tenía que tirar el agua pese a la elevada inversión que se hizo en la planta”. Llegados a este punto, Conchita Marcuello puntualiza: “la reutilización es una parte más del origen del recurso, y así está en los planes de cuenca. Lo que ocurre es que hay cuencas, como la del Duero, que no cuentan con incentivos para hacerlo. La Estrategia Española de Economía Circular incide en ello. Y el Real Decreto 1620/2007 es mejorable, sobre todo en términos de gobernanza y de gestión de permisos”. Sí que se detecta “una necesidad de compromiso por parte de la administración”, completa Gari Villa-Landa, “pero también tenemos que cambiar la mentalidad y pasar de una respuesta reactiva a una proactiva. Es cosa de todos, no solo de la administración”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El problema es que “España a la larga va a tener problemas de agua”, avisa David Barquet. “Tenemos tecnologías desaprovechadas y lo estamos pagando por otro lado. Hay inversiones de las que a veces no se puede esperar un retorno”, afirma. “A lo mejor desde las instituciones se está infravalorando la respuesta ciudadana, y creemos que subir el precio del agua va a ser una medida impopular”, explica Abraham Esteve. “Si generas un caldo de cultivo que conciencie a los ciudadanos, estos deberían entenderlo”. En esto, Gari Villa-Landa es rotunda: “hay que subir el precio del agua si queremos que los servicios sigan funcionando con calidad. Sin una recuperación de costes adecuada, vamos a tener dificultades y el ciudadano no es consciente”. Eva Martínez asiente: “estamos hablando de economía circular y de cómo se llega al ciudadano. No partimos de 0, pero sí que es verdad que tenemos que poner otra vez en valor el agua”.

¿Y en Europa? “España está a años luz por delante, en reutilización y en gestión de lodos de depuradora”, revela Gari Villa-Landa. “En temas de eficiencia energética y recuperación de energía sí hay ciertos países, como Dinamarca, que van por delante”. “En el norte de Europa, ni les hables del uso de lodo en agricultura. Tampoco necesitan reutilizar. En el momento que sea más eficiente y económico que las alternativas hídricas que tienen disponibles”, señala Teresa de la TorreEva Martínez lo ratifica: “en Aqualia trabajamos con países nórdicos y sus problemáticas son muy diferentes a las nuestras. Al hacer proyectos en conjunto te das cuenta de que los intereses, al diferir, hacen que la manera de abordar un mismo problema sea muy distinta”. Por ese motivo, “está siendo muy difícil trasladar a Europa la experiencia de reutilización en el regadío para uso agrícola”, confiesa Conchita Marcuello. “Otra cuestión es que el hecho de no convertir el negocio del agua en algo atractivo nos está dejando por detrás en materia de depuración. El choque con el norte de Europa lo evidencia: hablamos de reutilizar cuando el agua que devuelven a sus cauces es de mejor calidad que la que vertemos aquí. Tenemos mucho potencial de mejora”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Incluso con los lastres mencionados, queda claro que España es un referente mundial en materia de reutilización. Hay otros países que van a la zaga. Gari Villa-Landa los enumera: “En la ciudad de Windhoek (Namibia), el abastecimiento de agua proviene de la mezcla del agua regenerada con el agua potable. En Singapur tienen NewWater, agua regenerada embotellada. California también es otro ejemplo”.

 

Los proyectos, al rodeo

No solo de reutilización vive el agua en la economía circular. “Hay muchas actividades en torno al agua que están relacionadas con la economía circular”, nos recuerda Abraham Esteve. Es decir, “procesos que participan en los tratamientos de  agua en los que entra la economía circular. Los que estamos haciendo I+D, en programas como el Horizonte 2020, nos vemos obligados  a encajar estos conceptos, sacamos proyectos muy creativos implicando a sectores que no tienen nada que ver con el agua”. De hecho, prosigue, “estamos atrayendo a muchos sectores a participar del negocio del agua”.

Conchita Marcuello lo enlaza con la parte ‘smart’: “la administración del agua tiene un salto importante que dar: aprovechar los beneficios de la tecnología smart, tanto en comunicación como en monitorización y disponibilidad de la información, para poder hacer más eficientes los procesos”. Y lo conecta con la Estrategia Española de Economía Circular: “lo hemos introducido a través de medidas de compra pública innovadora”. Teresa de la Torre lo confirma: “últimamente en las propuestas para subvención de proyectos de I+D ya se incluye el requerimiento de que se sigan los principios de economía circular”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En este punto, llegamos a la enumeración de los proyectos particulares que han hecho de la economía circular el motivo de su puesta en marcha. Comienza Eva Martínez: “All-gas es un proceso de depuración que se basa en la obtención de biogás de depuradoras con algas y bacterias. Hemos ido superando los retos tecnológicos del escalado poco a poco, además de colaborar con la administración durante años hasta conseguir los permisos para implantarla tecnología a nivel de dos hectáreas. El gas obtenido y mejorado se está inyectando a vehículos. Ha sido un proyecto muy innovador en todos los sentidos, en el que además hemos involucrado a la ciudad de Chiclana. Pone en evidencia que la economía circular no es solo tecnología”. Teresa de la Torre destaca WATINTECH. “se trata de hacer reutilización descentralizada: en diferentes puntos del colector y para diferentes usos. En nuestro caso en Acciona Agua desarrollamos la ósmosis directa. De ahí obtenemos agua con nutrientes para agricultura, e incluso para un humedal artificial que trata en el agua del parking de Ikea. Se estudia también el impacto que tiene la reutilización en la operación de la depuradora de la ciudad, a la que va a parar el agua que no ha sido reutilizada”. Abraham Esteve describe el proyecto europeo MIDES: “en el mismo dispositivo entra agua residual y sale agua limpia, y con la energía eléctrica generada con bacterias  a partir de los propios residuos, se desala sin ningún tipo de aporte externo de energía. La fase piloto se instalará en la planta desaladora de Denia”. También menciona una iniciativa en aguas industriales junto a la cervecera Mahou: “construimos electrodos a partir de los residuos de las latas de la propia Mahou, que se emplearán para coagular todos los nutrientes de la planta”.

En torno a la innovación y la financiación

Con esta exposición, queda claro que las tendencias son diversas, y hasta podríamos decir que inesperadas. “Es impresionante lo que se hace aquí”, constata David Barquet.

Efectivamente, en el sector del agua se lleva décadas poniendo en práctica la economía circular. Concretar las medidas bajo este paraguas es difícil, dado que existen infinidad de  ejemplos que comenzaron a desarrollarse mucho antes de que surgiera el concepto como tal. A pesar de ello, en España “todavía hay que mejorar el modelo de gestión y saber traducir en términos económicos la cultura de conservación del agua en todo el sistema”, declara Conchita Marcuello. “Si yo fuera político”, imagina Abraham Esteve, “utilizaría el agua como motor económico del país a la hora de crear empleo, desarrollar infraestructuras y hacer crecer a las grandes empresas de tecnología como las que están en esta mesa hoy. E impulsar las PYMEs, pero aquellas que nunca pensaron que iban a ser actores en este tema”. De nuevo, Conchita Marcuello interviene para aclarar las dificultades a las que nos enfrentamos: “En Europa, las cuestiones de escasez no se entienden”. “O temas de renovación de infraestructuras, que quizás en otros países no se dan”, señala Eva Martínez. “No obstante”, continúa Conchita Marcuello, “el tema de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) nos ayuda a posicionarnos en un solo foco, y en ese discurso es más fácil encajar la tensión que genera el reparto del agua entre los usuarios en España. Los ODS nos pueden ayudar a todos”. Continuando esta dinámica, le responde Eva Martínez: “Los ODS dan unas direcciones de hacia dónde debes ir, pero hay que pasar de ese plano más global al plano local. Hay muchas cosas escritas y se habla mucho de publicaciones, pero no sé hasta qué punto eso se transpone realmente”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Otra cuestión importante es la inversión, o la falta de ella. “La tecnología está, pero cuesta y el problema no es su desarrollo sino su financiación”, asegura Gari Villa-LandaDavid Barquet destaca que “muchas veces, las ayudas europeas van a fondo perdido, mientras que en España parte se tienen que devolver a modo de préstamo, como con el CDTI. No hay margen para la equivocación”. Teresa de la Torre puntualiza: “ahora hay en algunos proyectos del CDTI un tramo no reembolsable. Y en Europa, se va a destinar bastante presupuesto a la I+D”. “Pero no hay una línea específica del agua”, lamenta Gari Villa-Landa. “Yo me quejo amargamente de que así como en agricultura se ha conseguido una línea de innovación a cargo de la Política Agraria Común, en agua aún estamos reclamando. Europa vende muy bien la innovación, pero es muy difícil sacar adelante grupos de acción si no se dotan de una estabilidad o de un marco financiero mínimo”. “De hecho”, recuerda Abraham Esteve, “se cambió la política de financiación europea, había temas dirigidos a agua en los que las empresas e instituciones españolas tuvieron probado éxito. Esos programas y convocatorias específicas ya no están”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En esa tesitura, Eva Martínez trae a colación los proyectos que incluyen agua pero son presentados bajo otras credenciales: “en Smart Cities empieza ahora la entrada del agua. También en el nexo agua-energía-alimentación. Se incluye agua, no tan referenciada como antes; solo hay que buscarla. El agua realmente tiene un papel tan integrador que aparece en todos lados”. “En la Agenda 2030, el agua tiene un papel transversal fundamental, de modo que no cumplir con el ODS6 hará que no se logren alcanzar otros muchos de los ODS”, reafirma Gari Villa-LandaConchita Marcuello lo lleva a su terreno: “desde la Administración, nos gusta ser partícipes en la medida de lo posible de los proyectos de investigación. Estamos colaborando con proyectos en materia de reutilización como INNO-DEAL, una nueva herramienta que se ha generado en la Comisión Europea con la que hemos comenzado a identificar las barreras institucionales y en el ámbito de la gobernanza para poder promover la reutilización. También trabajamos en el reparto de costes, y en la recuperación de nutrientes y tecnologías anaerobias para ver cómo convencer a la Comisión de que la reutilización tiene un futuro”, concluye.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las propuestas más alejadas de lo tecnológico nacen de Gari Villa-Landa: “tenemos que ver la innovación más allá de la tecnología: innovación en los modelos de negocio, en las interrelaciones y asociaciones que se puedan establecer… y en nuevos modelos económicos”. Sus compañeros asienten al unísono. “Hay que ser más innovador en las nuevas políticas del agua, en los modelos de financiación, en la gobernanza, en la comunicación”.

 

Comunicación en círculos

Este último punto, la comunicación, centra el debate durante un buen rato. Eva Martíneztoma la iniciativa: “existe un consenso sobre los retos en el agua y su papel hoy”. Gari Villa-Landa lo ratifica: “todos tenemos la idea de cuál es el mensaje, pero no ha habido un esfuerzo colectivo por trasladarlo. Hemos sido reactivos y tenemos que ser proactivos”. Teresa de la Torre cree que el problema es que “hacemos mucha difusión dentro del sector, cuando deberíamos ir más hacia afuera”.

“El primer paso es creérselo”, asevera David Barquet. “Somos una potencia, deberíamos leer en la prensa los éxitos que han conseguido las empresas españolas fuera. No solo de turismo vive España”. Conchita Marcuello se muestra de acuerdo: “falta agua en la hojas salmón de los periódicos. En el mundo financiero, el negocio del agua es uno de los que más apunta”.

Abraham Esteve lo ve como “una cuestión educativa a todos los niveles, con una respuesta social a todos los niveles”. Sobre todo con “las nuevas generaciones, que tienen mucho más claro el tema de reciclar y reutilizar. ¿Por qué no hacerlo con el agua?”. Conchita Marcuello apunta que, en este sentido, “la economía circular es un buen canal; es importante acercar el término al agua. Además, el agua ya de por sí es algo circular”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Con un tono más relajado, Eva Martínez comparte una anécdota que hace reflexionar a los presentes en el marco del espacio de Roca Madrid Gallery: “en Amazon venden un váter con un grifo. Es un ejemplo perfecto de economía circular a pequeña escala. A veces no necesitas un súper proyecto para llegar a la gente”. Abraham Esteve recuerda una situación particular relacionada: “a ver qué creéis que beben los astronautas, no tiene garrafas de agua precisamente”. Incluso llegamos a la ciencia ficción: “en la película Waterworld, beben su propia orina purificada. Esperemos no llegar a eso”, termina David Barquet entre risas.

Cerco a los problemas

La comunicación, o la falta de ella, es uno de los muros que tiene que derribar el agua en el marco de la economía circular. David Barquet opina en esta línea: “deberíamos creérnoslo. Que las empresas que lo aplican, vean las ventajas independientemente del retorno económico. Y al final, el usuario verá esta economía circular como normal”.

Pero hay más. “El principal problema pasa por entender que es una cuestión intersectorial: tenemos que verlo de un modo más amplio. Además, necesitamos un marco regulatorio sólido para generar confianza. E implicar a todos los actores que son parte del sistema: gobiernos, empresas, ONG, ciudadanos”, admite Gari Villa-Landa. “La economía circular puede ser un motor económico social para llegar a los objetivos. No ser el fin, sino el medio. La economía circular va a suponer soluciones locales y adaptadas con una visión global”, expresa Eva Martínez.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Abraham Esteve lo lleva al factor humano: “al final, los seres humanos somos pragmáticos, pero al mismo tiempo somos emocionales. Por eso, abordaría la parte pragmática con una estrategia muy clara, dirigida a nichos de negocio, con potencial económico para la creación de empleo. La parte emocional la llevaría a través de concienciación y educación, intentando transmitir un valor que logre un cierto sentido de satisfacción en términos de consumo responsable”. Mención especial a las nuevas generaciones: “Siempre hay una parte de la población que quiere hacer cosas beneficiosas para el medioambiente, aunque a veces no sabe cómo. A lo mejor darles una salida a través del concepto de economía circular podría ser una buena opción”. Teresa de la Torresigue con el componente social: “en la economía circular, todos tienen que participar. Desde la sociedad, las empresas, los medios de comunicación, las administraciones… cada uno tiene su papel. Ya hemos visto que las barreras no son tecnológicas”.

Para cerrar el círculo donde empezamos, Conchita Marcuello vuelve al punto de partida con un inciso en la reutilización: “Tenemos las aguas superficiales, las aguas subterráneas, las aguas procedentes de la regeneración; hay que generar los incentivos para encontrar el mejor destino a cada una. Todo ese pool tiene que formar parte del gran juego de la gestión y de la planificación de los recursos hídricos. En todos está que hagamos los procesos cada vez más eficientes para poder tener más agua disponible para utilizar y para el medio ambiente”. Al fin y al cabo, “el concepto de economía circular es un buen marco que une la economía con el círculo del agua”.

03 Jul, 18

 

 

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